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martes, 18 de marzo de 2014

Disposiciones Diocesanas para el Sacramento de la Confirmación

MUY QUERIDOS CATEQUISTAS.
   “Reciban bendición y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, el Señor. Doy gracias sin cesar a mi Dios por Ustedes y por la gracia de Dios que les ha sido otorgada en Cristo Jesús, pues en él han llegado a ser ricos de mil maneras recibiendo todos los dones de palabra y de conocimiento a medida que se afianzaba entre Ustedes el mensaje de Cristo”(1 Co 1,4-6).
   Continuamos en el conocimiento  de las Disposiciones Diocesanas,  acerca de lo que nos dice nuestro Señor Obispo sobre los criterios para recibir los sacramentos, ahora en relación a la Confirmación (Cfr. números 103 – 120).
   Como ya mencionábamos en el número anterior sobre la preparación a la Eucaristía, que requiere un proceso en la formación, aquí también se nos hace consientes del proceso que debe llevar el niño para la preparación a la Confirmación.
   Después de haber recibido la formación por seis años, se continúa con otros tres años para que el niño, consciente de su fe cristiana, dé una respuesta libre en la continuidad de su formación y su integración en la comunidad, pueda descubrir los verdaderos valores de la etapa  donde el adolescente no sabe a dónde ir, y  descubra en Cristo el camino seguro, sabiendo que Él es ”camino verdad y vida” (Jn 14,6).
   Estamos en una época en la que, en todo lo que se refiere a Iglesia, buscamos lo mínimo en tiempo de formación, no hay interés por un conocimiento de las verdades fundamentales ni de compromiso en los laicos; los papás buscan para sus hijos lo que menos los comprometan, y no hablemos de pláticas de formación para ellos mismos, a fin de que a la vez puedan, con su testimonio, ayudar a sus hijos en la vivencia de su fe. 
   También podemos comprobar que en muchas parroquias se empeñan en darles una preparación breve, sin llevar ningún proceso. No habiendo grupos diferenciados en relación a las edades, sólo es un requisito para todos aquellos que van a contraer matrimonio o por otras circunstancias, pero no los llevan a ser laicos comprometidos en sus parroquias; cada párroco busca la mejor manera de solucionar este reto.
   En los principios y orientaciones acerca de la importancia de la preparación del sacramento, las Disposiciones Diocesanas nos dicen: “Los bautizados avanzan por el camino de la iniciación cristiana por medio del sacramento de la Confirmación, por el que reciben la efusión del Espíritu Santo que fue enviado por el Señor a los Apóstoles el día de Pentecostés. Por esta donación del Espíritu Santo los fieles se configuran más perfectamente con Cristo y se fortalecen con su poder para dar testimonio de Cristo y edificar su Cuerpo, la Iglesia, en la fe y en la caridad”.
   Para recibir el sacramento de la Confirmación, quienes continúan el proceso de la catequesis, la edad de  iniciar la formación inmediata es a los doce años  cumplidos, y después de haber recibido el sacramento de la Comunión.
   “La preparación para la Confirmación tiene como meta conducir al cristiano a una unión más íntima con Cristo, a una familiaridad más viva con el Espíritu Santo, su acción, sus dones y sus llamadas, a fin de poder asumir mejor las responsabilidades apostólicas de la vida cristiana. Por ello, con la catequesis de la Confirmación se debe suscitar el sentido de pertenencia a la Iglesia de  Jesucristo, tanto a la Iglesia universal como a la comunidad parroquial”.
   “Con el fin de lograr una catequesis adecuada para la Confirmación, se ha de cuidar la formación de los catequistas, para que puedan tener una visión clara de la iniciación cristiana y de los sacramentos que la acompañan, de tal modo que a los candidatos a recibir este sacramento se les ayude a vivir la experiencia de Pentecostés, integrándolos cada vez más a la vida de la comunidad y motivándolos a asumir algún servicio dentro de ella”.
   Los catequistas debemos aprovechar la  catequesis  de la Confirmación para provocar la necesidad de dar continuidad a la formación de la fe, haciéndolos conscientes que con el sacramento de la Confirmación  no se termina la formación, y así dar cabida a la catequesis de adolescentes y jóvenes, en la que se incorpora un discernimiento vocacional y la iluminación para proyectos personales de vida.
   En lo que se refiere a los padrinos: “Deberán ser personas mayores de dieciocho años, que hayan recibido los tres sacramentos de la iniciación cristiana  y lleven una vida congruente con la fe católica”, “deben estar bien casados o bien solteros”, en razón del testimonio que han de dar como colaboradores en la educación cristiana de sus ahijados. A los esposos que pretenden ser padrinos, se les pedirá constancia de su matrimonio eclesiástico, como un medio educativo que lleva a reconocer y a valorar ese estado de vida, como exigencia de la vida cristiana”.
   Recuérdese que el sexo del padrino es indistinto, y no se ha de imponer la costumbre de que sea hombre para los varones o mujer para las del sexo femenino.
Esperamos que cada vez valoremos más la importancia de recibir una buena preparación para recibir este sacramento, a fin de vivir como verdaderos hijos de Dios, testigos de Jesús y unidos como hermanos en el mismo Espíritu, formando una comunidad viva.

Nota: Les recordamos a todos los catequistas que están dando formación, que tendremos el retiro los días  29 y 30 de marzo, Dios mediante, en la casa del “Buen Pastor”, calle Leandro Valle, junto al templo de la Piedad, en Celaya. Dios los siga bendiciendo.

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