sábado, 21 de junio de 2014

Catequesis por edades.

     Queridos catequistas los saludamos con cariño en este mes del Sagrado Corazón, deseando que puedan descubrir su amor manifestado de distintas maneras, desde un bello amanecer, sentirnos vivos, la salud, la sonrisa de los niños, y también porque no descubrirlo en las dificultades con las que nos encontramos, mismas que nos hacen volver nuestro corazón al suyo  repitiendo la jaculatoria tan sabida por todos “Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío”.
CATEQUESIS POR EDADES
     Hoy vamos a tratar el tema de la catequesis por edades.Por muchos años en la Iglesia se habló solamente de la catequesis para niños, tanto que olvidamos que la catequesis nació para los adultos y terminamos identificando la palabra  “catequesis”, con la niñez.
     Desafortunadamente muchos de los que en la actualidad somos adultos contamos solamente con lo que recibimos en la catequesis infantil sin preocuparnos de alimentar la fe, esto trae graves consecuencias en la vida diaria del adulto, debido a que esta formación y esta fe infantil no responde a los problemas con los que nos enfrentamos en la actualidad, de esta ignorancia religiosa han surgido variedad de manifestaciones inadecuadas de la fe, algunas que contradicen abiertamente la fe que  recibimos y que nos llevan a ofender seriamente a Dios.
     El Directorio General para la Catequesis de 1997 nos recuerda que la catequesis no es exclusiva de la etapa de la niñez, y nos habla de la catequesis diversificada, es decir; según las necesidades y capacidades de las personas, así por ejemplo habla de la catequesis por edades, abarcando todo el arco de la vida de la persona: la niñez, adolescencia, juventud, adultez y ancianidad.
     Haciendo alusión a la catequesis de adultos el Directorio nos dice: “la transmisión del mensaje de la fe a los adultos ha de tener muy en cuenta las experiencias vividas, los condicionamientos y los desafíos que tales adultos encuentran, así como sus múltiples interrogantes  y necesidades respecto a la fe. (DGC 172)
     La catequesis de la infancia y de la niñez, el directorio nos dice: “El niño hijo de Dios por el bautismo, es considerado por Cristo miembro  privilegiado del Reino de Dios. Por lo que debemos tratarlo con respeto  y ayudarlo en su crecimiento humano y espiritual…quienes les han dado la vida, enriqueciéndola con el Don del bautismo, tienen el deber de seguir alimentándola continuamente. (DGC 177)  Y habla de la necesidad de que la catequesis de niños se imparta a través de un proceso para acompañar al niño, buscando su pleno desarrollo en todos los aspectos de su vida. (Cfr. DGC178)
     Con respecto a la catequesis para jóvenes nos dice: Se ha de observar que la crisis espiritual y cultural, que está afectando al mundo, tiene en las generaciones jóvenes sus primeras víctimas. También es verdad  que el esfuerzo por construir una sociedad mejor encuentra en los jóvenes sus mejores esperanzas. Esto debe estimular cada vez más a la Iglesia  a realizar con decisión  y creatividad el anuncio del Evangelio en el mundo juvenil.
Nos plantea retos entre ellos uno que es frecuente en nuestra Iglesia particular; “Con frecuencia los catequizandos de esta edad, al recibir el sacramento de la confirmación, concluyen también el procesos de iniciación sacramental, pero a la vez tiene lugar su alejamiento casi total  de la práctica de la fe.(Cfr. DGC181) y nos pide buscar a los retos soluciones pastorales para el bien de esta parte del pueblo de Dios.
     Catequesis de los ancianos. Las personas de esta edad a veces consideradas por la sociedad como objetos pasivos, más o menos molestos, es necesario  verlos a la luz de la fe, como un don de Dios a la Iglesia y a la sociedad, a las que hay que dedicarles también el cuidado de una catequesis adecuada. (DGC 186).
     Como podemos ver tenemos que superar la mentalidad tan arraigada en nosotros de relacionar catequesis con la etapa de la niñez, la catequesis es para todos los cristianos en todas las edades y circunstancias de la vida.
     Para que nuestra mirada se extienda a  amplios horizontes es importante la formación de todo el pueblo de Dios, misma que  corresponde a todos los catequistas, pero como “dar lo que no se tiene” de ahí la importancia de mantenernos nosotros en continua formación aprovechando todos los espacios que se nos brindan en la Diócesis y en la parroquia, solamente así podremos responder a la vocación que hemos recibido de Dios. El confía en ti y en mí, pongámonos en camino.
     Que Dios los bendiga, nos leemos en la próxima edición de REDES continuando con la catequesis diversificada, recordándoles que estos solo son breves extractos, para que se interesen en leer el Directorio General para la Catequesis (descargarlo aquí en pdf), manual de cabecera de todos los catequistas.
Atte: Equipo DIDIPAC-Cya

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