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sábado, 7 de junio de 2014

La Catequesis de Adultos, Eje de toda Catequesis.

CÓMO HACER PARA QUE LA CATEQUESIS DE ADULTOS 
SEA EL EJE DE TODA CATEQUESIS
     Queridos Catequistas: Reciban un cariñoso saludo, deseando que continúen experimentando el gozo y la paz de Jesús Resucitado. Les compartimos con gusto este tema del Padre Francisco Merlos Arroyo, de la Universidad Pontificia de México, expuesto por la Catequista María Ascensión Villegas Macías, de León, Gto., en el Encuentro de la Zona Norte, el día 18 de mayo del presente:   
     Un eje es una realidad central, alrededor de la cual gira todo lo demás, dando unidad y buen funcionamiento de las partes de un todo; es un punto obligado de referencia, una base indispensable y un principio inspirador para llevar a cabo ciertas cosas. Un eje es por ej. la plaza principal de una ciudad, los padres en una familia, un plan de trabajo, etc.

I. INDICADORES O CRITERIOS PARA LOGRAR QUE LA CATEQUESIS DE            
   ADULTOS SEA EL EJE DE TODA CATEQUESIS.
1.  Impregnar y revestir toda la vida del adulto con acentos catequísticos que le den posibilidad de ver la vida con verdad, profundidad y amplitud, a partir de la fe cristiana: sus experiencias,  lugares, tiempos, anhelos, luchas cotidianas, prácticas religiosas, etc.

2. Ofrecer a los adultos  diferentes  modelos de catequesis:
a. De la ocasión propicia (ocasional) (Zaqueo: Lc 19).
b. De la motivación oportuna (motivadora) (El envío de los 12 de dos en dos).
c. Del cuestionamiento permanente (cuestionadora) (La samaritana Jn 4).
d. De los valores que dan sentido a la vida (valorativa) (Las grandes parábolas: Mt 13)
e. De  la confrontación entre la vida con el Evangelio, más que con la doctrina. (Confrontadora) (crítica a los fariseos: Mt 23).
     Estas 5 formas de catequesis han sido las más practicadas por el Maestro Jesús como catequista de adultos.

3. Asumir en  la catequesis las características propias de la vida adulta. La catequesis de los adultos se nutre de Dios, pero también de la vida humana.

4. Utilizar lenguajes, métodos y pedagogías cercanas a la vida de los adultos: Palabras sí, pero también gestos y actitudes, que penetren el corazón más que los oídos, no sólo para preguntarse el por qué, sino el para qué de las cosas, es decir, el sentido salvador que tiene la existencia de un adulto dentro del plan de Dios (cfr. Jn 9).

5. Los y las catequistas de adultos necesitan en realidad ser adultos y no sólo parecer adultos. * Identificarse con el adulto con simpatía y empatía, libre de prejuicios * Diálogo de experiencias.  * Reconocer las diferencias entre los adultos (campo-ciudad, pobre-rico, indígena-mestizo, sano-enfermo, profesionista-artesano, hombre-mujer etc. * No pretender ser sólo maestro que enseña * Tratar de vivir como adultos en la fe. 

6. Una palabra especial sobre la mujer adulta dentro y fuera de la Iglesia. 
La mujer ha sido oprimida y explotada de muchas formas. La masculinización de la cultura ha dado como resultado la deshumanización. 
     La promoción de la mujer (equidad de género) es un desafío ante el cual nadie puede ser indiferente. Se requiere, dentro y fuera de la Iglesia, propiciar un verdadero cambio de paradigma, de mentalidades, actitudes y prácticas sociales, que hacen de la mujer un ser humano inferior al varón. Ser equitativos, justos y ecuánimes, en relación al trato de varones y mujeres, teniendo en cuenta sus diferencias y sus necesidades propias. 
     Releer con visión femenina los temas esenciales de la Revelación bíblica. Resaltar el papel de lo femenino en la vida del Pueblo de Dios, a fin de rescatar sus valores propios. Incluso es posible elaborar una teología con ojos, corazón y sensibilidad de mujer, a fin de reconocer sus aportes originales en la riqueza y anuncio de la fe cristiana. La Iglesia ha colocado la promoción de la mujer en la categoría de signo de los tiempos.
     La Iglesia está llamada a reformular con sabiduría muchas de sus conductas hacia la mujer, para que ésta adquiera el lugar que le corresponde en el proyecto de Dios, haga su aporte singular en todos los campos eclesiales, y sea considerada como hija plena de la Iglesia, y no como persona de segundo nivel. 

II. UN POSIBLE DISEÑO PARA UNA CATEQUESIS CON ADULTOS.
1. Una catequesis que ilumine desde la fe las opciones ya hechas y los proyectos del adulto, para que las profundice y encuentre en ellas el sentido evangélico de su vida. 

2. Presentarle la fe cristiana como una oportunidad para que descubra y acepte lealmente los límites de su vida.

3. Proponer caminos para no perder la esperanza en la vida y en las personas, a pesar de los desengaños y desilusiones que ha sufrido.

4. Urge una catequesis que le muestre los valores propios de la vida adulta, sin los cuales la vida no tiene sentido para él. Valores como la fidelidad, la responsabilidad, la paternidad y maternidad, las amistades leales, el trabajo fecundo, la serenidad, la herencia que dejará a sus hijos y su huella a las futuras generaciones.

5. Presentar a un Jesús adulto, señalando de qué manera Él se comporta como adulto, para conducir a la adultez de la fe.

6. Presentarle a la Iglesia como una comunidad que necesita hombres y mujeres adultos en la fe.

7. Educar en una fe crítica, es decir, una fe que lo hace reflexionar, madurar y sobre todo, capaz de cuestionar honestamente y con sabiduría, todo lo que se opone al plan de Dios.  

8. Proponer una fe que no se puede imponer de ninguna manera, sino invitar a abrazarla en la libertad de hijos de Dios.

CONCLUSIÓN: La catequesis de adultos tiene como objetivo primordial promover la madurez del adulto, buscando el difícil equilibrio o armonía entre las vertientes más importantes de su  vida: física, psicológica, emocional, racional, cultural, social, espiritual. Todo eso integrado desde la fe en el Señor Jesús, como opción fundamental que sería el centro de gravedad de su existencia adulta.

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